La Atención Primaria, el eje de la desescalada
La atención primaria es esencial en el servicio sanitario español. Su trabajo es fundamental para el control de los rebrotes y la vigilancia epidemiológica del coronavirus, aunque habría que proporcionarle todas las herramientas y los recursos efectivos necesarios para realizar este servicio. En la trazabilidad y seguimiento de esta pandemia es clave esta atención.
En resumen, la atención primaria de salud comprende la asistencia preventiva, curativa y rehabilitadora así como la promoción de la salud, la educación sanitaria y la vigilancia sanitaria del medio ambiente.
Sanidad ha pedido a las comunidades autónomas testar desde la atención primaria, y sobre este eje quiere apoyarse en la desescalada. Ayer lo manifestaba Salvador Illa, el responsable de la cartera sanitaria, “debemos reforzar las capacidades de la atención primaria” en las labores de concepción de diagnóstico precoz y vigilancia de la epidemia.
Porque el mismo Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, expresó que el nuevo objetivo de Sanidad es identificar los nuevos casos en unas 48 horas en lugar de los más de seis días actuales. “Es un objetivo muy ambicioso que veremos poco a poco si es posible en las zonas que vayan transitando a la fase uno”, reconoció.
José Llisterri, presidente de Semergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), apunta que siguen manteniendo sus reivindicaciones de siempre para poder ser más operativos: más test, más recursos humanos. “Aunque hay comunidades que ya han dado los primeros pasos, falta la generalización en todas”.
Sanidad dejó claro ayer, tras el Consejo Interterritorial, que será imprescindible reforzar la capacidad de detección a través de la atención primaria, mediante pruebas PCR u otras técnicas equivalentes de diagnóstico, y que los centros de salud realicen una labor de vigilancia e identificación de todos los contactos estrechos.
Esto pone a los profesionales de los ambulatorios en la dicotomía de la supuesta vuelta a la normalidad y la vigilancia epidemiológica, pero eso no es posible en centros que no reúnen las condiciones adecuadas para ello. En Algeciras hay centros ambulatorios como el de la Bajadilla (en el que soy atendido como paciente con otros miles de personas más) que no reúnen esas condiciones.
El mantenimiento de la correspondiente distancia interpersonal es imposible en este ambulatorio con un pequeño espacio de recepción y un estrecho y corto pasillo de menos de metro y medio de ancho, que no se resuelve ni con el uso de equipos de protección adecuados. Además este ambulatorio no tiene establecido como otros la cita para consultas telefónicas.
Urge dar una solución a este ambulatorio y a otros de atención primaria. No sé cuantos más habrá en la misma situación en Algeciras, el Campo de Gibraltar y Andalucía. Pero si queremos que sea efectiva la estrategia del Gobierno es necesario la protección de los sanitarios, unida a la responsabilidad de los ciudadanos, y así entre todos poder lograr el “éxito” esperado de la desescalada.