La vacuna de todos
Una acción global para que la necesidad y la urgencia tengan prioridad por encima de los intereses comerciales, nacionales o el afán de lucro.
Recientemente ha habido una señal positiva. El presidente Joe Biden ha anunciado que EE UU se uniría a la plataforma Covax, en la que participan 189 países. Esta iniciativa, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza Mundial por las Vacunas y la Inmunización (Gavi), busca distribuir vacunas a naciones de ingresos bajos y medios, y se espera que este año entregue 2.000 millones de dosis.
Según la plataforma de información Devex, los Gobiernos han destinado fondos públicos por la astronómica suma de 37.700 millones de dólares a la investigación, el desarrollo, la distribución y la aplicación de vacunas como las de AstraZeneca / Universidad de Oxford, Johnson & Johnson / Biological E, Pfizer / Sanofi Pasteur, Novavax y Moderna /, mientras que el sector privado ha invertido un cuarto de esa cifra: 9.500 millones. Pero en conjunto, las principales empresas del sector ya suman casi 74.000 millones de euros en beneficios este año.
Aun así, no se han hecho públicos los acuerdos de licencias con los países y hay oposición a la propuesta, presentada por la India y Sudáfrica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), de eximir las inmunizaciones contra la covid-19 de los derechos de propiedad intelectual mientras dure la pandemia, igual que se hizo en su día con el sida, gracias a una campaña internacional para poner a disposición de todos tratamientos genéricos que pudieran ser fabricados por más naciones a menor coste.
La idea de eximir las vacunas de los derechos de propiedad intelectual mientras dure la pandemia cuenta con el apoyo de unos 100 Estados, pero varios países que albergan a grandes farmacéuticas se resisten. Así que, esta iniciativa se está demorando más de lo necesario, y sigue sufriendo y muriendo gente. Además, hemos visto como las vacunas más promisorias han encontrado importantes cuellos de botella en la producción y en el abastecimiento de suministros, dificultades en el cumplimiento de contratos y un acceso desigual a la vacuna de los países, según sean ricos o pobres.
Según estimaciones de la Alianza Mundial por las Vacunas y la Inmunización, los países desarrollados han adquirido suficientes dosis de las principales vacunas para inmunizar tres veces a sus ciudadanos de la covid, mientras que las naciones más pobres pueden considerarse afortunadas si logran administrar una dosis por cada 10 habitantes durante 2021. Y aunque el Gobierno de España ha acordado distribuir a países de menores recursos los excedentes de inmunizaciones que no sean necesarias en suelo español, está claro que esto no es suficiente, porque nadie estará protegido hasta que todos estemos protegidos, porque este virus ha venido para quedarse.