A Voltaire no se le encarcela en este país
El anciano general se las sabía todas. Tenía perfecta conciencia de la impunidad del gran intelectual, que podía exhibir e incluso defender con argumentos crueles y obscenos su colaboración con el terrorismo argelino. Pero sabía que era un símbolo internacional de Francia, como Edith Piaf o Brigitte Bardot. Gracias a la protección que le otorgó, Sartre pudo seguir años más tarde con su apología de la violencia en La Cause du Peuple, el órgano de la maoísta Gauche Prolétarienne, que le nombró director de dicha publicación.
En España, sin embargo, el prestigio no importa, ni la imagen internacional del país, ni tampoco sus instituciones. Es el caso del tribunal de cuentas, organismo de supervisión contable politizado y no judicial, que simplemente impone sanciones administrativas. Me refiero a la causa abierta contra Andreu Mas-Colell y otros 39 exmiembros de la Generalitat por las cuentas catalanas durante el procés.
De los 40 investigados por dicha supuesta responsabilidad contable está, como he dicho, Andreu Mas Colell, exconsejero de Economía con el expresidente de la Generalitat Artur Mas. Su inclusión entre los investigados ha dado paso a una campaña internacional en su defensa, iniciada por uno de sus hijos, Alex, en las redes sociales. 33 premios Nobel de Economía y otros 20 destacados economistas han escrito defendiéndolo desde que su nombre apareció vinculado a las indagaciones del Tribunal de Cuentas por las cuentas catalanas.
El tribunal ha separado en dos expedientes sus investigaciones. Uno se refiere a gastos generales para organizar y desarrollar el referéndum ilegal del 1 de Octubre, y otro trata de establecer la cifra gastada en promoción del procés en países extranjeros para dar información sobre el proyecto de ruptura con España y lograr apoyo internacional. En ambos casos las cantidades que se reclaman son similares, 4,8 millones en el primer expediente, del que los condenados del procés ya prestaron fianza suficiente, y alrededor de cinco millones en el segundo.
Estas cifras, en todo caso, pueden variar durante el procedimiento. De ahí la importancia que tienen las comparecencias del próximo martes 29, cuando cada uno de los investigados conocerá cuál es la cantidad concreta que se le exige como fianza para hacer frente a su presunta responsabilidad, con la advertencia de que en caso de no hacerlo sus bienes será embargados hasta cubrir el total que se le reclama que incluiría hasta su pensión de jubilación, si fuera necesario.
Las defensas alegan indefensión ante una investigación que abarca siete años -de 2011 a 2017- y en la que se ha hecho un “paquete” injustificado, que incluye entre los investigados desde dos expresidentes de la Generalitat hasta funcionarios con limitadas competencias en los hechos. Pero en este país ya no me extraña nada. Sin embargo, yo sigo escribiendo del problema catalán porque con indultos o embargos, debemos explicarnos las cosas a nosotros mismos y a los demás, en lugar de encogernos de hombros ante tanto prejuicio, negligencia e incomprensión.
Si nadie fuera de Francia hubiera entendido que se encarcelara a Sartre, fuera de España se hace también difícil de entender que se condene a la ruina a Andreu Mas-Colell, uno de los economistas más brillantes de este país, Profesor de la Universidad de Minnesota, presidente de International Economic Association y profesor de la Harvard Kennedy School, entre otras. Pero, qué podemos hacer, si así, desgraciadamente, es nuestro país.