Cartas al director. Nuestra bahía, su cortijo (I)

Por Antonio Benítez.

En el año 2005, con motivo del centenario de la creación de la Junta de Obras del Puerto, se publicó una espléndida edición de un libro extraordinario titulado “Puerto Bahía de Algeciras – entre dos mares y dos continentes – 100 años de Historia”, patrocinada por el Ente Público Puertos del Estado, el Ayuntamiento de Algeciras y el Puerto Bahía de Algeciras, y financiada con dinero de todos por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA)

En la página 113 del libro, el autor, Juan Alemany, citando al propio director de las obras del Puerto, el ingeniero Castor Rodríguez del Valle, cuenta que este, en 1928, “consideraba que con la construcción del muelle de Costa […] se ganaban 32 hectáreas al mar, de las cuales 7 tendrían una función portuaria y las 25 restantes se dedicarían a usos urbanos […], con cuya venta la Junta de Obras del Puerto podría obtener unos cinco millones de pesetas”. Al hilo de esta cita, Alemany añade una reflexión personal, fruto de su profundo conocimiento de la historia del puerto: “La alternativa de obtener recursos mediante la creación de suelo urbano se mantuvo durante muchos años y fue incorporada en algunos proyectos importantes”.

Finalmente el relleno propuesto para el muelle de Costa no se llevó a cabo. Algo debió influir la presión social contra el proyecto, liderada por la Cámara de la Propiedad Urbana, que en mayo de 1929 se dirigió a la Cámara de Comercio, reclamando su colaboración para paralizar el proyecto ya iniciado porque “la superficie de relleno es tan grande que ella sola es casi mayor que la Algeciras circunscrita por la carretera del Secano con lo que pudiera suceder, de edificarse toda, que la propiedad actual nada valiera.”

La construcción del puerto dio cumplida satisfacción a las reivindicaciones reiteradamente puestas de manifiesto durante años por propietarios, comerciantes, industriales y vecinos de Algeciras que, pese a las dificultades políticas, económicas y financieras del primer tercio del siglo XX, hicieron crecer la ciudad y su puerto. Las obras, iniciadas en 1913, arrancaron con las del muelle de la Galera, a partir del malecón existente en la margen izquierda del rio de la Miel, y las del rompeolas de Isla Verde.

En 1932 los rellenos realizados para conseguir la superficie necesaria para las instalaciones de servicio del puerto sumaban algo más de 29 hectáreas: 16, ocupadas por el muelle de la Galera y un pequeño muelle pesquero, llamado de Villanueva, de 200 metros de largo y 50 de ancho, perpendicular al de la Galera por su lado norte y a unos 100 metros de la costa; las 13 restantes en Isla Verde, acondicionadas como taller de preparación de bloques para la construcción del rompeolas, dotadas de equipamiento, almacenes y otros servicios para apoyar los trabajos. La pesca fresca desembarcada aquel año fue 4.500 toneladas y el tráfico de mercancía general 30.000 toneladas. La población de Algeciras era de algo más de 21.000 habitantes.

En 1975 la superficie de servicio del puerto había alcanzado casi 50 hectáreas, sumando a las ya disponibles las obtenidas con los rellenos de la dársena Villanueva, con los realizados para llevar a cabo las ampliaciones del muelle de la Galera y la construcción del nuevo muelle pesquero, y con los necesarios para unir la Isla Verde – que dejó de ser isla en la década de los sesenta – con la playa del Chorruelo para instalar allí la primera terminal de contenedores. La pesca fresca descargada aquel año llegó a 53.000 toneladas y el tráfico de mercancía general alcanzó 672.000 toneladas, de las cuales 242.000 se movieron en contenedor. Algeciras superó los 87.000 habitantes.

En 2000 la superficie de servicio del puerto en Algeciras sobrepasó las 200 hectáreas, suma de los rellenos anteriores y los nuevos en Isla Verde interior, en el Llano Amarillo y, sobre todo, los requeridos para la construcción del nuevo muelle Juan Carlos I. La pesca fresca desembarcada alcanzó poco más de 9000 toneladas y el tráfico de mercancía general convencional fue de 2.650.000 toneladas mientras que más de 20.330.000 toneladas se movieron en contenedor. La población de Algeciras era 104.000 habitantes.

Un año más tarde, en enero de 2001, cegados por el crecimiento del tráfico, los responsables de la APBA, a fin de iniciar el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, remitieron la memoria resumen del proyecto denominado «Desarrollo de infraestructuras portuarias en el exterior del muelle de Isla Verde» - considerado, en octubre de 2002, “ambientalmente viable” por la Secretaría General de Medio Ambiente - con objeto de “crear una nueva superficie de servicio del puerto de Algeciras de 125 hectáreas, dedicada al tráfico de contenedores, en el Exterior de Isla Verde ampliando “no […] hacia el Norte […], para no afectar negativamente a la playa del Rinconcillo, sino […] hacia el Este […] y hacia el Sur, respetando la dársena del Saladillo y sin ocupar frente litoral”.

En 2019 la superficie terrestre de servicio del puerto de Algeciras ha superado 335 hectáreas, sumando a los rellenos anteriores los nuevos de Isla Verde Exterior (que, pese a lo comprometido en el proyecto de 2001, han afectado negativamente a la playa del Rinconcillo) y los de la ensenada del Saladillo (que no ha sido respetada), ocupando su frente litoral (que tampoco ha sido respetado). La pesca fresca desembarcada supuso apenas 660 toneladas y el tráfico de mercancía general convencional fue de 8.470.000 toneladas, el de contenedores de Importación-Exportación fue de 5.854.000 toneladas y el de contenedores en Tránsito algo más de 58.429.300 toneladas. La población de Algeciras llegó a 122.000 habitantes.