Cartas al director. El albergue (I)
Por Antonio Benítez
El albergue es demandado a las administraciones públicas, y en particular al Ayuntamiento de la ciudad, por todos los colectivos asistenciales de la ciudad, desde "Algeciras Acoge" hasta la sección algecireña de APDHA (Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía), desde Cáritas Local hasta Banco de Alimentos, inútilmente, desde hace más de veinte años.
Aprobado en Pleno en el año 2005, y archivado en la carpeta de acuerdos incumplidos; reclamado en todos los medios de comunicación, tras las agresiones o las muertes de indigentes – siempre hombres – habidas en nuestras calles, la creación de un albergue para personas sin hogar en Algeciras no ha sido nunca una preocupación prioritaria para los sucesivos gobiernos municipales, escudados en su falta de competencia – dicho sin ánimo de ofender – en la materia, en la que sólo tienen lo que algún alcalde ha denominado "competencia impropia", que viene a decir, en román paladino, que los albergues no son cosa suya sino de otros.
La alarma social provocada por la muerte en la calle de un hombre sin hogar, hace apenas un año, ante las puertas de la Oficina de Turismo, en el Paseo del Río de la Miel, donde dormía, impulsó al alcalde de la ciudad a utilizar su "competencia impropia" para anunciar la construcción de "un centro para personas sin hogar en el entorno de la Plaza de Abastos [...] que vendrá de la mano de los fondos europeos [...] del Barrio de la Caridad (Europa Sur, 18/11/2019)"
No seré yo quien se atreva a decir qué es, o no, una "competencia impropia" pero sí sé, porque así lo establecen las leyes, cuáles son las competencias propias de los Ayuntamientos como el nuestro. En el caso que nos ocupa, no sé si el gobierno municipal, con su alcalde a la cabeza, ha tenido en cuenta que una de las competencias que le es propia y que, en consecuencia, está obligado a cumplir es la "evaluación e información de situaciones de necesidad social y la atención inmediata a personas en situación o riesgo de exclusión social."
Evaluar no evalúa, o al menos no lo hace todo lo bien que debiera para poder atender de inmediato, y a tiempo, a las personas que malviven al margen de nuestra sociedad. Informar, no sé si informa, ni si reclama como debería la intervención inmediata de la administración autonómica, competente en la materia, pero si lo ha hecho no lo ha hecho bien o no ha utilizado los medios adecuados. Que eso es así lo evidencia el desarrollo de los acontecimientos desde el desafortunado fin de semana de noviembre de 2019.
Consta en la página web del Parlamento de Andalucía que, a finales del mes citado, el Grupo Parlamentario de Adelante Andalucía presentó una Proposición no de Ley, a debatir en Comisión, para urgir al Gobierno Andaluz a "construir y/o habilitar un albergue público destinado a personas en situación desfavorable sin hogar en el municipio de Algeciras", registrada con el número de expediente 11-19/PNLC-000260. La Comisión que habría de debatirla se creó el día 4 de diciembre, apenas dos semanas después de realizada la propuesta.
En el Diario de Sesiones del Parlamento de Andalucía está registrado que, con fecha 10 de junio de 2020, en la sesión número quince de las celebradas por la Comisión de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, se debatió la antedicha Proposición de Ley. Intervinieron en el debate cada uno de los portavoces de los grupos del Parlamento, tras lo cual votaron los 18 miembros de la Comisión (5 del Grupo Popular; 5, del Grupo Socialista; 3, del Grupo Ciudadanos; 3 del Grupo Adelante Andalucía; 2 del Grupo VOX).
La Proposición no de Ley fue rechazada. El resultado de la votación fue: 8 votos a favor, 10 votos en contra. A favor votaron los parlamentarios de los grupos Socialista y Adelante Andalucía; en contra, los de los grupos Popular, Ciudadanos y Vox. Es evidente que, en las votaciones, primó la disciplina de partido frente a las razones de justicia social de la propuesta. El señor Landaluce, nuestro alcalde, miembro relevante de la ejecutiva regional de su partido, guardó silencio, miró hacia otro lado y siguió a lo suyo.