Opinión
Hoteles, políticos y ecologistas. Por Moisés S. Palmero
A Paca le quemaron el buzón, la amenazaron de muerte, le rayaron el coche, y la insultaron con toda clase de improperios, los clásicos y los inventados. Al final se marchó de su pueblo, El Gordo, porque era un suplicio y llegó a temer por su vida. Ese fue su castigo por...