opinion
Por Aficionados Prácticos Taurinos de Algeciras
Tenemos que remontarnos al mes de febrero de este año 2021, el año post pandemia, cuando el Ayuntamiento de Algeciras licita la gestión de la plaza de toros Las Palomas de Algeciras para los próximos 3 años, con un canon anual de 6.000 euros.
Sí.
Esa es la respuesta sencilla pero a veces... no. La cuestión es tan compleja como la maquinaria que decide cuándo una noticia deja de serlo. La información pasa por tantas manos, cabezas, horas, minutos y circunstancias que es prácticamente imposible –salvo excepciones– que no varíe su esencia original.
José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras
Hace 10 años Algeciras tomo un nuevo rumbo con un destino claro, convertirnos en una ciudad más sostenible, moderna y social. Nuestra visión era lograr que Algeciras latiera a ritmo de Capital, un sueño que día a día se está haciendo realidad, gracias a grandes proyectos, compromisos cumplidos y soluciones a los problemas de nuestra tierra.
Pedro Sánchez ha salido tocado políticamente de las elecciones madrileñas, sin embargo, el Gobierno ha decidido reforzar su agenda progresista para recuperar la iniciativa. La gran ventaja es el tiempo: más de dos años para la recuperación económica y una vacunación que avanza a buen ritmo.
La semana pasada en mi artículo de opinión sobre el cambio climático en el Campo de Gibraltar quise abrir un debate sobre los nuevos proyectos industriales planificados, pero pendientes de inicio y con fuerte impacto climático y social en la zona.
Y aunque geológicamente viene produciéndose no es de este hundimiento del que trata este texto, aunque pudiera parecer escandaloso el título. Si bien después de 40 años de transición democrática ¿alguien puede afirmar que la ciudad de Cádiz está mejor ahora que antes? Algunos detalles permiten otear la senda que si nadie lo remedia se encamina al abismo.
Los orígenes del 1 de mayo son el fundamento de la cita anual a la que toda la clase trabajadora convocada. Una de las mayores reivindicaciones en la historia del movimiento obrero, la jornada de 8 horas ha mantenido el tipo durante más de un siglo, a pesar de las multiples y profundas transformaciones de los llamados mercados laborales.
Desde el punto de vista climático, el Campo de Gibraltar es una zona de alto riesgo, pero continúan desarrollándose nuevos proyectos industriales con fuerte impacto climático y social.
Por más años que pasen, y van 29, persiste grabado a fuego el shock de mi primer contacto con la comarca. Llegué a Algeciras un noviembre de 1992 tras mil horas en un tren Bilbao-Málaga y un bus que me aparcó en un espantoso paseo marítimo. Traía la ilusión de los 23 años, la carrera de Periodismo recién terminada y los nervios por un posible trabajo en Radio Algeciras de la Cadena Ser.
El viernes pasado escuchando el debate de la SER me sentí mal porque la extrema derecha, representada por Rocío Monasterio de Vox, puso en duda las amenazas de muerte a Pablo Iglesias. Y dinamitó el debate sobre las elecciones autonómicas madrileñas del 4-M, convirtiéndolo en un lodazal.
Disculpas de entrada, estimada persona lectora, porque este asunto de las Pensiones se está volviendo informativamente “pandémico”, aunque, por otra parte, ya iba siendo hora de que se hablara de otros asuntos relacionados con el diario vivir de las personas, además del virus, contagios, confinamientos, perimetraciones…
Hoy 18 de abril comienza oficialmente la batalla electoral por la Comunidad de Madrid. Decía Gómez de la Serna que una pedrada en la Puerta del Sol movía ondas concéntricas en toda la laguna de España. Así que, no me extraña que las elecciones autonómicas del 4 de mayo puedan tener consecuencias mucho más allá de Madrid.
La política es una actividad complicada, muy desacreditada en los últimos años, pero por la que siento pasión. Soy de los que piensan que es necesaria, siempre, y útil si está gobernada por el objetivo de mejorar la vida de todos. Debemos realizarla con inteligencia y tesón, con respeto al adversario, sin odio, con mucho diálogo.
Se acaba de publicar “Ética cosmopolita”, un libro de Adela Cortina, catedrática de Filosofía y premio Nacional de ensayo 2015, donde argumenta que en estos tiempos de pandemia nos encontramos frente a una catástrofe social y económica que requiere una ética potente.